Todo es posible
en la ciudad de Puerto Iguazú porque
su imponente paisaje, que da lugar al turismo ecológico,
también aparece como propicio para el turismo aventura,
y además, está cruzado por costumbres y técnicas
aborígenes que lo tornan apto para recorridos culturales.
Bellezas incomparables, riesgo y adrenalina, naturaleza
y serenidad, este espacio misionero es capaz de resistir
cualquier adjetivo calificativo halagador y, sin embargo,
ninguno es suficiente para describirlo.
Para los amantes de la aventura la oferta
es inagotable en este espacio geográfico
donde la naturaleza salvaje hace sentir la adrenalina
en su máxima expresión a quienes se internan
en la Selva Paranaense. Trekking
por senderos selváticos observando la fauna y la
flora típica de la zona; escaladas por riscos
de más de 20 metros de altura; rappel por paredones
de roca de 25 metros; paseos náuticos, raffting y
flotadas por el río Iguazú; son algunas de
las opciones que quedan libradas al nivel de riesgo que
cada visitante se anime a afrontar.
Prodigio de la naturaleza, Puerto
Iguazú, Misiones, guarda entre sus límites
las más fascinantes bellezas constituyendo paisajes
de ensueño habitados por las más diversas
especies de flora y fauna. Admiración de indescriptibles
panoramas, safaris fotográficos, y la increíble
sensación del contacto con la tierra y el aire puro,
tanta hermosura parecerá no caberle en los ojos ni
en el cuerpo.
Otra irrechazable invitación de Puerto
Iguazú consiste en recorrer sus caminos
cargados de riqueza cultural. Conocer la cultura guaraní,
sus costumbres y técnicas; disfrutar de jornadas
en las aldeas aborígenes; llegar hasta el Hito Tres
Fronteras para contemplar a escasa distancia las diferencias
existentes entre Argentina, Brasil y Paraguay; constituyen
sólo una muestra del gran catálogo preparado
por esta ciudad misionera para satisfacción de sus
visitantes.
Una catarata de sensaciones lo inundará
en Puerto Iguazú, Misiones, el sitio
perfecto para unas placenteras vacaciones familiares.