Fue
hacia el Siglo XV que el territorio hoy constituyente de la
provincia de Misiones, Argentina, comenzó
a ser escenario y testigo de la expansión de la cultura
guaraní procedente de la Amazonia. No obstante, ya
anteriormente estas tierras habían sido habitadas por
distintas etnias, prácticamente desconocidas.
La historia de esta zona comenzaría
a escribirse con mayor fuerza en el Siglo XVII con la llegada
de la Compañía de Jesús. Los
jesuitas se dedicarían a crear pueblos en plena selva,
evangelizando y educando a los aborígenes. En pocos
años, más de 30 reducciones habían sido
establecidas, basadas en la agricultura y el sedentarismo.
Serían los jesuitas
los que crearían la llamada Provincia de Misiones,
aunque con límites más amplios que con los que
cuenta actualmente, ya que en aquel momento abarcaba toda
la región de La Guayrá, es decir desde la Línea
de Tordesillas hasta el Paralelo 20ºS y el río
Paranapanema.
Tras 200 años
de consagrada labor, a principios del año 1767, los
jesuitas quedarían expulsados de Misiones por
el Rey Carlos III. Entonces, franciscanos, dominicos
y mercedarios tomarían a su cargo los pueblos misioneros,
sin poder evitar que el abandono y el avance de la vegetación
convirtiera en ruinas lo que alguna vez habría sido
casi un imperio.
|